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Fotografía: Ministerio de Defensa de Francia
Fotografía: Ministerio de Defensa de Francia

La piratería marítima en el siglo XXI

La piratería, tan antigua como la propia navegación, sigue estando de actualidad hoy en día, causando pérdidas humanas y daños económicos estimados en miles de millones de euros todos los años. Y lo más preocupante, una actividad delictiva que se extiende por mares y océanos alrededor del mundo.

21/MAR/2015

Los ataques aislados y circunscritos a áreas tradicionales de Indonesia, Filipinas o el Caribe, se han extendido y agravado en el Sudeste asiático, en particular el estrecho de Malaca, el sur del mar Rojo, el golfo de Adén y las costas de Yemen, Somalia y Zanzíbar. En África occidental, el golfo de Guinea, Nigeria y Camerún y en América del Sur, ocasionalmente en puntos de Brasil o Venezuela.

La primera conclusión que hay que tener en cuenta, es que en las zonas de riesgo todas las embarcaciones son objetivo potencial de los piratas. Desde los pequeños yates de recreo, pasando por los pesqueros, hasta los grandes buques mercantes y superpetroleros.

Sirva como ejemplo el episodio sufrido por el yate 'Tanit', secuestrado en 2009 a 640 kilómetros de la costa somalí, después de haber sido advertido en repetidas ocasiones del riesgo que corría navegando por esa zona. A bordo del velero viajaban cuatro adultos y un niño de tres años. Uno de los rehenes moriría en el asalto de los militares franceses, al igual que dos de los secuestradores, mientras otros tres asaltantes fueron detenidos.

El buque por el que se ha pagado el mayor rescate hasta la fecha, es el petrolero de bandera surcoreana, Samho Dream. En noviembre de 2010 se abonaron seis millones y medio de euros por su liberación y la de la tripulación. Por tanto, no es de extrañar que organizaciones terroristas y bandas criminales de toda índole, incluso de aquéllas que no tenían experiencia previa en el mar, se hayan lanzado a participar en este perverso y lucrativo negocio.

¿Qué es la piratería?

Desde el punto de vista del Derecho del Mar, la piratería es un delito que se ejerce con depredación para los buques y sus mercancías o violencia hacia las personas, dentro del espacio marítimo, por la dotación de un barco situado fuera de toda jurisdicción nacional.

La represión de la piratería constituye una excepción a la norma general, según la cual los barcos que naveguen por alta mar, solo estarán sometidos a las leyes del país cuyo pabellón arbolen.

Este tipo de sucesos son muy difíciles de prevenir y combatir, debido a las amplias extensiones marinas que se ven afectadas. El rastreo de los flujos financieros, resultado del pago de los rescates, es uno de los principales retos que afrontan los organismos que combaten esta práctica delictiva.

La actividad de los grupos piratas varía dependiendo del grado de organización de los mismos. Desde aquellos que solo tienen capacidad de actuar cerca de las costas, sobre barcos de pequeño calado y cuyo único objetivo es el robo de dinero, dispositivos electrónicos u objetos personales, hasta las bandas más estructuradas que tienen disposición de ejecutar las acciones sobre cualquier tipo de buque.


La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 establece el deber de los Estados de cooperar en la persecución de la piratería.

ARTICULO 101

Constituye piratería cualquiera de los actos siguientes:

  • a) Todo acto ilegal de violencia o de detención o todo acto de depredación cometidos con un propósito personal por la tripulación o los pasajeros de un buque privado o de una aeronave privada y dirigidos:

Contra un buque o una aeronave en alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos;

Contra un buque o una aeronave, personas o bienes que se encuentren en un lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado;

  • b) Todo acto de participación voluntaria en la utilización de un buque o de una aeronave, cuando el que lo realice tenga conocimiento de hechos que den a dicho buque o aeronave el carácter de buque o aeronave pirata;

  • c) Todo acto que tenga por objeto incitar a los actos definidos en el apartado a) o el apartado b) o facilitarlos intencionalmente.

ARTICULO 103

Definición de buque o aeronave pirata:

  • Se consideran buque o aeronave pirata los destinados por las personas bajo cuyo mando efectivo se encuentran a cometer cualquiera de los actos a que se refiere el artículo 101. Se consideran también piratas los buques o aeronaves que hayan servido para cometer dichos actos mientras se encuentren bajo el mando de las personas culpables de esos actos.


En el informe sobre piratería correspondiente al año 2014, publicado por la Oficina Marítima Internacional (IMB, por sus siglas en inglés), se recogen las cifras oficiales de los ataques realizados contra buques de transporte de mercancías en todos los océanos.

Se contabilizaron un total de 245 casos, de los cuales 21 finalizaron con el secuestro de los buques. Las tentativas fallidas de abordaje fueron 224 y en 13 ocasiones los barcos consiguieron escapar después de ser ametrallados. Cuatro tripulantes resultaron muertos, además de 13 marineros heridos y otros 9 secuestrados.

Según estos datos, el 75 por ciento de estas acciones se produjeron en el sudeste asiático, lo que supone un aumento del 22 por ciento respecto al año anterior.

Sin embargo, existe la certeza de que las cifras no reflejan la realidad de los acontecimientos. Los armadores no denuncian muchos de estos incidentes, ya sean abordajes o los intentos fallidos, especialmente en aguas de África occidental, para evitar las largas tramitaciones y paradas de los buques en los puertos o para soslayar el aumento en las primas de cobran las aseguradoras.

En las peligrosas aguas próximas a Somalia, la actividad pirata se ha reducido en un 70 por ciento desde que en diciembre de 2008, la Unión Europea impulsara la Operación “Atalanta” para la lucha contra la piratería y el robo a mano armada. La seguridad privada que incorporan los buques y la cada vez mayor colaboración de las autoridades somalís han sido cruciales en este cambio de tendencia.

La reducción de la piratería en esta área es de gran significado, debido a que son las bandas mejor organizadas y experimentadas, disponen de infraestructuras adecuadas y son especialmente temidos por la violencia que demuestran en sus acciones. Abordan a sus presas tanto de día como de noche en dos o más esquifes que navegan a 25 nudos de velocidad. Una vez tomado el control del barco cortan o destruyen los sistemas de comunicación y posicionamiento, permaneciendo en los buques secuestrados junto a los rehenes el tiempo necesario hasta cobrar el rescate.

De forma reciente se ha incrementado el riesgo en el golfo de Guinea, especialmente por la actuación de piratas nigerianos, muchos de ellos antiguos miembros de la fuerza naval, que manifiestan su preferencia por los mercantes. Después de hacerse con el dominio del buque, transfieren la carga a pequeñas embarcaciones propias para llevarlas a la costa donde la desembarcan.

Las embarcaciones de recreo

Las embarcaciones de recreo, especialmente los veleros, deben evitar navegar por las zonas de riesgo, por ser los más vulnerables ante este tipo de ataques. En una tendencia que crece año tras año, cientos de yates sufren el abordaje o el acoso de los piratas, a veces simples saqueadores o meros oportunistas, que se han percatado de lo fácil que resulta asaltar un pequeño barco, para desvanecerse a continuación en la inmensidad marina o en las costas de las islas e islotes de los archipiélagos.

No olvidemos que decenas de veleros desaparecen todos los años sin dejar rastro y nunca se vuelve a saber de ellos. Aunque las causas obedecer a distintas motivaciones, no se descarta que una de ellas sea el pillaje.

En los últimos años, cada vez más navegantes deciden llevar pistolas o escopetas de caza para hacer frente a posibles amenazas. Sin embargo, cabe recordar que esta medida no representa por sí misma una garantía de éxito sustancial, siendo la buena planificación de la singladura la mejor prevención.

En la línea de dotar de respaldo jurídico a esta práctica, desde 2012 a los yates de bandera británica se les reconoce el derecho a llevar armas, incluidos fusiles de asalto, cuando naveguen por zonas potencialmente peligrosas. Sin embargo, las legislaciones de muchos países no reconocen esta facultad, por lo que habrá que valorar si es conveniente navegar por las aguas jurisdiccionales de estas naciones.


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