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Qué son las reacciones alérgicas

Qué son las reacciones alérgicas
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Las reacciones alergias son respuestas defensivas excesivas de nuestro organismo al contacto con alérgenos, o de hipersensibilidad a su exposición, principalmente a través de la piel, ojos, nariz, boca, vías respiratorias y aparato digestivo.

La mayoría de las reacciones se manifiestan poco tiempo después de la exposición al alérgeno. Los casos más tempranos aparecen en cuestión de segundos o minutos, a veces después de varias horas, y muy rara vez en las primeras 24 horas.

La reacción ante un alérgeno difiere en forma e intensidad en cada caso. Mientras unas veces puede tener un carácter leve, en otros procesos las consecuencias son más graves. El episodio más severo se denomina anafilaxia o shock anafiláctico y puede tener consecuencias potencialmente mortales. Sin el tratamiento médico adecuado y administrado de forma inmediata, una persona puede fallecer en cuestión de 15 minutos.

Sustancias concretas que no suponen ninguna alteración para la mayoría de la población inducen hipersensibilidad en determinadas personas. En ocasiones, el primer contacto con el alérgeno puede ir acompañado de una reacción leve; las sucesivas exposiciones sensibilizarán de tal modo a la persona, que una presencia posterior del alérgeno, aunque limitada, desencadene repercusiones peligrosas.

Es importante reconocer la sustancia que provoca la reacción alérgica, para evitar el contacto con desencadenantes que hayan causado hipersensibilidades anteriores.

Asimismo, es recomendable que las personas con alergias eventualmente graves lleven una identificación visible -pulsera o placa colgada del cuello- que dé cuenta de esta singularidad, tanto en menores como en adultos.

Por ejemplo, la reacción alérgica a la penicilina y sus antibióticos relacionados -ampliamente utilizados para combatir las infecciones bacterianas- puede variar desde una simple erupción cutánea hasta el colapso.

Alérgenos más comunes

  • Pólenes de las plantas
  • Epitelios de animales domésticos, de granja o silvestres que viven cerca de las casas
  • Ácaros del polvo
  • Hongos ambientales
  • Picaduras de insectos. Veneno o saliva
  • Alimentos
  • Fármacos

Signos más frecuentes en reacciones alérgicas leves:

  • Sensación de malestar e intranquilidad
  • Sarpullidos, enrojecimientos y erupciones cutáneas acompañadas de picazón
  • Congestión, irritación y picor nasal. Estornudos

Signos más frecuentes en reacciones alérgicas moderadas o graves:

  • Problemas cutáneos: enrojecimiento, picor, urticaria e hinchazón del rostro, los ojos o la lengua
  • Dificultad respiratoria: opresión de garganta, sensación de ahogo, molestias al tragar o pitidos en el pecho al respirar
  • Congestión nasal acentuada
  • Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea
  • Problemas cardiovasculares, pérdida de la tensión arterial, mareos, vértigos y pérdida de consciencia

Anafilaxia

Cuando la reacción alérgica posterior a la exposición al alérgeno se desarrolla rápidamente, se generaliza y adquiere carácter sistémico, afectando al menos a dos sistemas del organismo, nos encontramos ante un cuadro de shock anafiláctico.

La adrenalina (epinefrina) se utiliza como tratamiento de emergencia en reacciones anafilácticas graves

Todos los pacientes diagnosticados con alergias graves a determinados alimentos, fármacos o tóxicos de insectos suelen llevar consigo de forma permanente dos o más dosis de epinefrinas autoinyectables para su utilización en caso de urgencia. Siempre bajo supervisión médica.


Reacciones alérgicas a los alimentos

Las alergias alimentarias se han duplicado en la última década y están presentes en un 5% de los niños en edad escolar y un 8% de los adultos.

Aunque parece existir una predisposición de tipo genético, es la exposición al alimento lo que hace que la persona manifieste hipersensibilidad.

Los alimentos que más alergias causan entre la población europea son los siguientes:

Melocotón, leche, huevo, melón, gamba, pescado, kiwi, plátano, nuez, sandía, cacahuete, manzana, tomate y avellana.

Los niños que tengan alergias conocidas a ciertas comidas, deben introducir los nuevos alimentos individualmente, de forma progresiva y en pequeñas cantidades, para reconocer posibles nuevas sensibilidades.

Uno de los alimentos que con más frecuencia provoca reacciones de consecuencias graves, incluso con la ingestión en reducidas cantidades, es el cacahuete en sus distintas presentaciones: al natural, en mantequilla o en forma de aceite.

El consumo de esta leguminosa ha aumentado en los últimos años, siendo frecuente su utilización en productos preparados y envasado como ingrediente oculto, ya sea en forma de aditivo o traza no identificable a simple vista, aunque venga reseñado en el etiquetado del envase.


Reacciones alérgicas a las picaduras de insectos

Solo en España mueren unas veinte personas por las picaduras de abejas y de avispas cada año

Determinadas personas presentan una hipersensibilidad local extensa cuando sufren picaduras de abejas o de avispas. Entre ellos, menos de un 5% desarrollan reacciones generalizadas más graves, con una sintomatología severa: obstrucción de las vías respiratorias, caída de la presión sanguínea, pérdida de consciencia y muerte por shock anafiláctico.

Cuando se sufre una picadura es conveniente actuar de forma inmediata. El primer paso es extraer el aguijón, mejor raspando con una uña o el filo de una navaja que utilizando pinzas; al presionar el agujón se libera más veneno.

A continuación, lavar la zona de la picadura con agua y jabón, aplicando hielo envuelto en una tela, compresas frías y, si es posible, empapadas en vinagre o amoniaco rebajado, en intervalos de 10 minutos.

Rascarse aumenta la irritación de la piel y predispone a posteriores infecciones. La medicación suele ser a base de corticoides o antihistamínicos y su tratamiento debe estar supervisado por un médico.

Las picaduras simultáneas de abejas o de avispas, producidas al entrar en contacto accidental con un nido o colmena, ocasiona una reacción tóxica grave por la gran acumulación del veneno inoculado por los insectos, no necesariamente por una reacción alérgica.

Aunque podemos encontrar vacunas que emplean el mismo veneno que causa la alergia y que inmunizan a las personas que desarrollan reacciones de gravedad, solo se recomienda su administración cuando exista una alta exposición y probabilidad de picadura, y una afectación importante de la calidad de vida. En los casos aconsejados el tratamiento de la vacuna debe realizarse durante cinco años continuados.

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