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¿Qué son las congelaciones?
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¿Qué son las congelaciones?

Si sospecha que las lesiones, propias o ajenas, pueden ser severas, dé conocimiento de la situación a los servicios de emergencia a la mayor brevedad posible. No deje nunca sola a la persona afectada y procure ponerla a resguardo del frío y especialmente del viento.

Congelaciones son las lesiones provocadas en los tejidos humanos por la exposición prolongada al frío extremo.

Independientemente del frío ambiental, nuestro organismo está preparado para mantener una temperatura constante. Si los mecanismos para mantener ese calor fallan, el cerebro prioriza la circulación sanguínea a los órganos vitales en detrimento de las zonas por donde el organismo pierde más temperatura. Estas áreas se corresponden principalmente con las extremidades: manos, pies y brazos, además de zonas más expuestas como son la nariz, las orejas y en general la cara.

Clasificación

No existe una clasificación oficial establecida por organismos médicos internacionales. En función de la gravedad de las congelaciones, atendiendo a su extensión o por su semejanza con las laceraciones que provocan las quemaduras pueden utilizarse diversas metodologías.

Hemos tomado como modelo la escala que la Sociedad Americana de Medicina Medioambiental consensuó en 2011. Consta de cuatro grados clínicos además de un elemento precursor. Está basada en evidencias físicas, por lo que resulta muy gráfica a la hora de observar el proceso de congelación.

Precongelación o escarchamiento

Es una lesión que puede preceder a la congelación, ocasionada por la acción superficial del frío sobre los tejidos de la piel expuesta, normalmente mejillas, nariz y orejas. Se caracteriza por el entumecimiento y la palidez cutánea. Se contrarresta de modo eficaz, devolviéndoles el calor o poniéndose a resguardo del frío ambiental. Aunque sus efectos puedan persistir semanas la recuperación es total.

Congelaciones superficiales

Congelación de grado 1 con edema moderado y grado 2 con inflamación y ampollas superficiales

Primer grado

Lesiones superficiales que aparecen cuando los tejidos adquieren un aspecto pálido, consecuencia de la contracción de los vasos sanguíneos, empezando a percibirse una insensibilidad o entumecimiento parcial (parestesia).

Si el recalentamiento suministrado se hace de una forma adecuada, notaremos un enrojecimiento e inflamación de la piel (eritema), provocado por la vasodilatación. Este exceso de riego sanguíneo procura devolver la sensibilidad a los tejidos deteriorados.

La piel muerta se regenera en un plazo de 5 a10 días, siendo la recuperación total.

Segundo grado

Mientras la exposición al frío intenso persista, en las zonas dañadas observaremos un cambio de coloración en la piel, adquiriendo una tonalidad violácea, de tacto duro, con insensibilidad acentuada y dificultad de movimientos. La congelación afecta ya a toda la piel (epidermis y dermis). En esta fase se forman ampollas superficiales (flictenas), rodeadas de edemas.

El proceso es doloroso al no estar las terminaciones nerviosas dañadas.

Congelaciones profundas

Tercer grado

Afecta a toda la piel (epidermis y dermis) y al tejido celular subcutáneo. Las ampollas son más profundas llegando al sangrado. Las lesiones se vuelven de color azul-grisáceo con la aparición de costras, que se corresponden con la necrosis o muerte de tejido corporal de carácter irreversible.

Congelación de tercer grado. La fotografía de la izquierda, muestra un dedo desde el primer momento de su congelación

Cuarto grado

Las lesiones cursan con necrosis, afectando a toda la piel, el tejido celular subcutáneo y las estructuras subyacentes, músculos, tendones y huesos. La piel presenta una variedad de violáceo a cianótico, con las costras necróticas de color negro y aspecto momificado.

Las congelaciones profundas no son dolorosas, al estar las terminaciones nerviosas ya necróticas. Sin embargo, si se manipulan los tejidos afectados en grados tres y cuatro, recordar que suelen estar circundados por lesiones de menor entidad, estas sí dolorosas.

Cuarto grado. Las lesiones por congelación evolucionan desde el momento de producirse

Las ampollas o flictenas

Como hemos visto anteriormente, el cerebro reacciona impidiendo la irrigación de las zonas afectadas. En una respuesta del organismo aparentemente contradictoria, al notar la disminución de oxigeno en el tejido dañado, segrega unas sustancias que dilatan los vasos sanguíneos. La mayor permeabilidad de la pared vascular crea una exudación de plasma que se acumula bajo la piel en forma de ampollas.

Por norma general no desbridar las ampollas. Si presentase riesgo de ruptura espontánea durante un salvamento realizado en condiciones penosas, el contenido claro de las ampollas puede extraerse con aguja y jeringa estéril, cubriendo con un apósito para reducir el riesgo de infección.

Las ampollas hemorrágicas no deben ser manipuladas ni aspiradas.

Factores que predisponen a la congelación:

  • Deshidratación.

  • Falta de alimentación adecuada.

  • Mala condición física o agotamiento resultante del sobreesfuerzo.

  • Deficiente aislamiento térmico por las carencias técnicas de la ropa, o por encontrarse húmeda, ya sea por la excesiva transpiración del cuerpo o por las condiciones ambientales.

  • Uso de prendas de vestir o accesorios (anillos, pulseas, correas, cordones, etc.) que oprimen partes del cuerpo, dificultando la circulación sanguínea.

  • La falta de actividad, o la inmovilidad provocada por lesiones en condiciones atmosféricas adversas.

Ante los primeros indicios de congelación

Si sospecha que las lesiones pueden ser severas dé conocimiento de su situación a los servicios de emergencia a la mayor brevedad posible.

En caso contrario, busque o acondicione con urgencia un refugio, resguardado especialmente del viento.

Caliente las zonas congeladas con otras partes de su propio cuerpo o de un compañero, (axilas, ingles).

Quítese y sustituya toda aquella ropa que estuviese mojada. Botas, calcetines, guantes, etc.

Ponga gasas secas y estériles sin comprimir entre los dedos congelados de pies y manos para mantenerlos separados.

Si resulta imprescindible utilizar una extremidad dañada o si la evacuación no es inmediata, la zona afectada debe cubrirse con un vendaje almohadillado sin comprimir, entablillada, mantenida lo más inmóvil posible y elevada al nivel del corazón para reducir la formación de edema.

Tratamiento

El tratamiento consiste en tratar de recuperar la circulación sanguínea de la zona dañada de forma rápida.

Cuando la persona con congelaciones, además presente signos de hipotermia, es fundamental tratar primero la hipotermia.

No aplicar fuentes de calor de forma directa sobre las zonas dañadas por riesgo de quemaduras.

Aplicar masajes o frotar las áreas afectadas puede dañar aún más los tejidos. Especialmente desaconsejadas son las fricciones con nieve.

No empezar la maniobra de recalentar los tejidos dañados, si por causas indeterminadas existiese la posibilidad de una recongelación. Los daños a los tejidos podrían ser mucho más graves.

Sumerja las partes afectadas en agua tibia, a 37º - 39º centígrados, manteniéndola constante a esta temperatura, entre 20 y 30 minutos, con un agente antiséptico, por ejemplo Betadine. Este proceso puede resultar muy doloroso. Comprobar la temperatura del agua con el codo antes de introducir las zonas lesionadas.

Para el tratamiento de orejas, nariz o mejillas, aplicar paños calientes de forma continua.

Después del recalentamiento es probable que la persona afectada no pueda valerse por sí misma, por lo que necesitará ayuda para desplazarse.

Es desaconsejable la ingesta de bebidas alcohólicas. Producen vasodilatación de forma transitoria aumentando la sensación de calor periférico y dificultando los mecanismos de regulación del propio organismo.

Se recomienda administrar bebidas templadas con azúcar siempre y cuando la víctima está consciente y orientada. Ayudan a mantener el calor corporal, evitando el riesgo de hipotermia y facilitando la hidratación del cuerpo.

Es muy importante vigilar que las zonas dañadas no presenten cortes ni heridas. Cualquier infección podría devenir en gangrena y ser necesaria la amputación del miembro afectado.

La Guardia Civil rescata el cadáver de una excursionista fallecida de hipotermia.
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La Guardia Civil rescata el cadáver de una excursionista fallecida de hipotermia.
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