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El colapso de la presa de Banqiao, en la provincia china de Henan

El colapso de la presa de Banqiao, en la provincia china de Henan

Una barca rescata a supervivientes sobre un tejado
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Una barca rescata a supervivientes sobre un tejado

En agosto de 1975 el derrumbe de la presa de Banqiao, en el área central de China, por las lluvias torrenciales que dejó a su paso el tifón Nina, supuso la mayor catástrofe de la historia en accidentes de este tipo. El suceso fue ocultado al mundo durante las dos décadas posteriores.

Más de 26.000 personas fallecieron de forma directa por la avenida provocada por el colapso de la presa y, según diversas estimaciones, entre 165.000 y 200.000 más morirían de hambre y enfermedades en los meses posteriores. Hasta 11 millones de personas se vieron afectadas y cerca de 6 millones de casas quedaron destruidas o seriamente dañadas.

La presa de Banqiao, construida en el rio Ru, en la provincia china de Henan entró en funcionamiento en 1952. Con una altura de 24,5 metros, estaba construida con materiales sueltos: piedras, gravas, arenas, limos y arcillas. Tenía una capacidad de 492 millones de metros cúbicos, el 75 por ciento destinado a la laminación de avenidas, es decir, para regular el caudal creciente que llegaba a su embalse asociado y, por consiguiente, prevenir los desbordamientos. Era parte de un gran proyecto para el control de las graves inundaciones que afectaban a esta parte del país de forma cíclica y para la producción de energía eléctrica.

Desde el principio se hicieron evidentes fallos estructurales que necesitaron de la participación de expertos de la extinta URSS. Al tratarse de una presa de gravedad, era indispensable una buena cimentación capaz de resistir las cargas que se transmitían al terreno: las propias del peso de la estructura y las derivadas de la fuerza que ejercía el caudal sobre el muro -presión hidrostática-. Además, los estribos o empotramientos del dique en sus fijaciones laterales no eran suficientemente consistentes y habían aparecido grietas. Aprovechando los trabajos de refuerzo se recreció la coronación de la presa en tres metros, concluyendo los responsables que el nuevo diseño haría invulnerable su estructura, otorgándole el sobrenombre de “dique de hierro”.

El hidrólogo chino Chen Xing recomendó aumentar a doce los aliviaderos por los que rebosara el excedente de agua, en lugar de los cinco proyectados, debido fundamentalmente a la ausencia de datos hidrológicos de la serie histórica. Fatalmente, su propuesta no sería atendida por las autoridades. Tampoco se tuvieron en cuenta que los desagües de fondo, destinados a mantener una circulación continua del agua -que hoy se denomina caudal ecológico- y permitir el rápido vaciado del embalse en caso de emergencia podrían colmarse por los sedimentos, como así ocurrió.

El tifón Nina

En agosto de 1975 el tifón Nina llegó a las costas de China continental procedente de las montañas de Taiwán. Aunque de baja intensidad y debilitado, sin embargo iba acompañado de lluvias torrenciales que se prolongaron durante tres días; el equivalente a la precipitación acumulada de un año descargó en solo 24 horas.

La presa de Shimantan sobre el rio Hong, con una capacidad de 94,4 millones de metros cúbicos fue la primera en ceder, después de que el agua sobrepasara la coronación del muro unos 40 centímetros. En total serían 62 presas, casi todas menores, las que colapsaron por los efectos de la lluvia o por la acción en cadena de las riadas.

En Banqiao, centenares de militares y campesinos de la zona trabajaron hasta el último instante para intentar reforzar la estructura cuando ya comenzaba a ceder. En condiciones durísimas, bajo la fuerte tormenta, con el agua por encima de las rodillas y sin los medios materiales adecuados, unos 500 de ellos morirían al romperse el dique.

Cuando la situación era ya desesperada se solicitó permiso a las autoridades de la prefectura y de la provincia para abrir las compuertas de alivio; pero se denegó tal posibilidad. Las lluvias torrenciales ya inundaban ciudades y campos aguas abajo y esta medida agravaría la situación. Ante los ruegos de las autoridades locales finalmente se consintió autorizarlo, pero para entonces ya era demasiado tarde.

La enorme ola devastadora que siguió al desmoronamiento de la parte central de la presa arrasó todo lo que encontró. A su paso por la población de Suiping, la avenida viajaba a una velocidad de 50 kilómetro por hora, tenía 10 kilómetro de ancho por 3,7 metros de altura. Quedaron anegados miles de kilómetros cuadrados de campos y cientos de comunidades.

Las órdenes de evacuación no llegaron a todas las localidades o fueron ineficaces, por la falta de preparación de los servicios de emergencia, la escasez de sistemas de comunicación: teléfono y telégrafo, y de infraestructuras apropiadas. Todo ello condicionado por las malas condiciones climáticas propiciadas por el paso del tifón Nina.

En Shahedian, primer núcleo urbano aguas abajo de la presa pudo ser evacuado, murieron sólo 827 de sus 6.000 habitantes. Mientras, en Daowencheg fallecieron la práctica totalidad de sus 10.000 moradores. Para proteger las presas del perverso colapso en cadena o para desviar el curso de las avenidas en la dirección deseada, se realizaron bombardeos con aviones militares sobre determinadas presas y diques, aunque no siempre consiguieron el efecto deseado.

La conjunción del colapso de las presas y los efectos de la tormenta dejaron un paisaje devastado. Con líneas de comunicación y tendidos eléctricos caídos, y carreteras, puentes y líneas férreas destruidas. Amplias zonas de la región quedaron aisladas por semanas e incluso meses. Un hecho asociado fue la pérdida repentina de 18.000 megavatios (MW) de potencia hidroeléctrica instalada en el total de las presas derruidas. -La mayor central del mundo de este tipo, la presa de las Tres Gargantas, situada en el curso del río Yangtsé en China, totaliza una potencia de 24.000 MW-.

A pesar de la movilización del Ejército Popular de Liberación las tareas de rescate fueron lentas, realizándose de forma ocasional lanzamientos de víveres desde el aire. El saneamiento deficiente y la carencia y falta de higiene en general, así como el uso de agua no apta para el consumo humano, propiciaron unas condiciones propicias para la aparición de epidemias. Muchas de estas enfermedades, endémicas en las zonas rurales de China quedaron fuera de control por la imposibilidad de la población de acceder a los recursos sanitarios.

De otra parte, con los depósitos y almacenes de comida arruinados, los campos arrasados y los animales de granja muertos, pronto hizo aparición la hambruna. Con la llegada del invierno, cientos de miles de personas tuvieron que improvisar refugios para intentar sobrevivir con unos suministros escasos. Muchos no lo consiguieron.


Monumento conmemorativo de las víctimas de la tragedia
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