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Nuevo bozal sionista made in USA

Abraham Vered - National photo collection, Israel. Noviembre de 1955. El Teniente General Moshe Dayan, con parche en un ojo, con oficiales de la Unidad 101. A su derecha Ariel Sharón.
Abraham Vered - National photo collection, Israel. Noviembre de 1955. El Teniente General Moshe Dayan, con parche en un ojo, con oficiales de la Unidad 101. A su derecha Ariel Sharón.

Una nueva ley pretende dar “herramientas” al Departamento de Educación de EEUU para frenar el creciente apoyo que los estudiantes de las universidades norteamericanas están dando al movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) de apoyo al pueblo palestino.

23/DIC/2016

Octubre de 1953; el Arzobispo de York tuvo que echar mano de su bien nutrida cesta de paciencia cristiana para soportar la acusación de antisemitismo con la que le obsequió el recientemente elegido alcalde de Nueva York, Robert F. Wagner, el cual pese a ser miembro de su rebaño de fieles católicos, demostró una notable mayor devoción hacia el nuevo estado de Israel recién implantado en la tierra de Palestina. Los votos cuentan y las donaciones también.

En el origen de la acusación se encontraba una proeza más de Ariel Sharon. Al frente de la primera actuación de la hasta entonces inmaculada Unidad 101, las hordas bajo su mando habían dado muerte a cerca de setenta árabes desarmados en la aldea jornada de Qybia, el 14 de octubre de 1953. La unidad 101 cumplió a la perfección con sus órdenes, pues precisamente para llevar a cabo represalias en poblados árabes había sido creada poco antes por el general Moshe Dayan. (1)

En las Naciones Unidas se discutía la posibilidad de aprobar una Resolución que condenara esa acción del ejército israelí. Israel, recién admitido en las NNUU negaba cualquier relación con la masacre. Las numerosas organizaciones sionistas de los Estados Unidos presionaban al gobierno norteamericano y al resto de países miembros del Consejo de Seguridad para que el asunto ni siquiera fuera discutido. La Resolución 101/1953 (2) sería aprobada sin votos en contra (¡hasta EEUU la aprobó!) y en ella se condenaba a las fuerzas armadas israelíes por la matanza. El Arzobispo de York había tomado partido por las víctimas con anterioridad al debate en el Consejo de Seguridad y no se equivocaba al hacerlo. Ni el ministro de exteriores israelí del momento, Moshe Sharett, ni el propio Sharon, pasados los años suficientes negarían la realidad de lo ocurrido. No por ello tuvieron que rendir cuentas ante tribunal alguno. Ellos no. Pero es muy probable que el prelado de la iglesia hoy si que tuviera que vérselas ante la ejemplar justicia de la primera democracia del mundo, o eso dicen ellos, los Estados Unidos de América.

Esa al menos es la intención del senador republicano Tim Scott y de su colega demócrata Bob Casey, que estas cosas se hacen siempre en buena compaña y mejor consenso. Ya han conseguido el visto bueno del Senado (01/12/2016), por unanimidad o “a la búlgara” como denuncian los liberales con pedigrí. El engendro legal lleva por título “Ley de Conciencia sobre el Antisemitismo” (3) y todavía falta someterla al benévolo escrutinio del Congreso. No se esperan contratiempos.

El movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) denuncia y rechaza la explotación económica de los territorios ocupados en 1967 por la entidad sionista, la colonización y la discriminación permanente de los palestinos. No cuestiona la existencia en sí del Estado de Israel, pero sí que saca a la luz sus prácticas

continuadas, depredadoras y criminales hacia los palestinos, siguiendo la senda del movimiento internacional contra el Apartheid sudafricano que consiguió aislar a aquel Estado, entrañable aliado de Israel.

La Ley que pretende ser aprobada adopta como definición de antisemitismo la misma que es aceptada por la UE (4):

“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como odio hacia los judíos. Las manifestaciones de antisemitismo, retóricas o físicas, están dirigidas contra individuos judíos o no judíos, y/o sus propiedades, contra instituciones comunales judías o sus instituciones religiosas”

De especial relevancia es el hecho de que la nueva ley, en su apartado tercero incluye como ejemplos del delito de antisemitismo, las manifestaciones que acompañan a la definición arriba citada y que blindan de facto al Estado de Israel de cualquier posible crítica. Para muestra valga algún que otro botón:

“Ejemplos contemporáneos de antisemitismo y ¿qué es antisemitismo en relación a Israel?

  • Acusar a los ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a las pretendidas prioridades de la judería mundial, que al interés de sus propias naciones.
  • Negar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, por ejemplo, manifestando que la existencia del Estado de Israel es un proyecto racista.
  • Aplicar un doble rasero al Estado de Israel, exigiendo de él un comportamiento que no se espera o pide a cualquier otra nación democrática.
  • Establecer comparaciones entre la política actual de Israel y la de los nazis”.

Y una serie de otras manifestaciones que, debida y correctamente interpretadas por la justicia norteamericana convertirán las actividades de los defensores de una Palestina libre de ocupación en un calvario judicial. Porque si se acusa a Israel de la obviedad de practicar el apartheid contra los palestinos, se le está acusando de realizar una política racista, entrando de lleno en uno de los ejemplos de la definición que forman parte del articulado de esa ley.

La ley choca frontalmente con la primera enmienda de la Constitución de los EEUU, la que establece la libertad de expresión, si bien los promotores de la misma, en el último apartado del texto, meten con calzador una declaración que subraya su respeto a este derecho.

La Liga Antidifamación (ADL) (5) tardó minutos en saludar el texto y no es de extrañar porque como ellos mismos afirman “han trabajo en él con los senadores que la presentaron”.

Lo importante de esta Ley, todavía no aprobada, no son tanto sus consecuencias sino el mero hecho de que pueda llegar a ser presentada y pase por el Senado estadounidense sin una sola voz crítica en contra. El arzobispo que en su día pedía que el Consejo de Seguridad se pronunciara sobre los crímenes de Qybia, cuando sus responsables los negaban, no sé si estaría cometiendo un delito de antisemitismo, pero en cualquier caso los hechos le han absuelto.

Shulamit Aloni, dirigente del partido israelí Meretz y que ocupó varias carteras ministeriales en diferentes gobiernos de la entidad sionista fue entrevistada en los EEUU el 14/08/2002 por Amy Goodman en la emisora del movimiento “Democracy Now”, declarando con no poco desparpajo cuáles eran las armas propagandísticas que utilizaba el Estado de Israel en su defensa (la entrevista entera puede encontrarse en la red):

“Cuando en Europa alguien ataca a Israel, sacamos a escena el holocausto, cuando el ataque se hace en los EEUU, le acusamos de antisemitismo”.

Más claro, agua. Y pronto con la bendición legal. Amén.

Carlos Feuerriegel

(1) Wilbur Crane Eveland “Ropes of Sand”, W.W.Norton & Company, 1980, pgs. 76 y77

(2) www.un.org/es/comun/docs/?symbol=s/RES/101(1953)

(3) www.congress.gov/bill/114th-congress/house-bill/.../text

(4) www.antisem.eu/projects/eumc-working-definition-of-antisemitism/

(5) www.adl.org/press-center/press-releases/anti-semitism-usa/adl-welcomes-senate-passage-awareness-act.html

Cementerio judío del Monte de los Olivos, Jerusalén. Contiene 150.000 tumbas desde el periodo del Primer Templo hasta nuestros días.
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Cementerio judío del Monte de los Olivos, Jerusalén. Contiene 150.000 tumbas desde el periodo del Primer Templo hasta nuestros días.
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