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La erupción del supervolcán de Yellowstone puede originar un invierno nuclear

La erupción del supervolcán de Yellowstone puede originar un invierno nuclear
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La caldera de Yellowstone es uno de los mayores sistemas volcánicos de la Tierra y potencialmente el más peligroso. Su erupción alcanzaría niveles de destrucción apocalípticos en América del Norte y sumiría al planeta en un invierno volcánico.

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24/MAY/2016

Invierno nuclear e invierno volcánico

Invierno nuclear es un término acuñado en la fase final de la Guerra Fría, que hace referencia a las consecuencias sobre el clima resultantes del uso del armamento atómico.

La enorme capa de partículas y humo en suspensión en la atmósfera durante largos meses, producida por el polvo de los impactos nucleares y el hollín de los incendios en las zonas urbanas y boscosas, además de hacer el aire irrespirable, refleja la luz solar impidiendo que llegue a la superficie terrestre.

Por otra parte, la alteración de la temperatura estratosférica modifica el flujo de gases, reduciendo de forma considerable la capa de ozono natural que actúa de barrera frente a la dañina radiación ultravioleta B emitida por el Sol.

La combinación de estos factores sumiría a la Tierra en una pequeña edad de hielo o en un intenso ciclo glaciar de décadas de duración. El colapso de la agricultura y del conjunto vegetal, eslabón inferior de la cadena trófica, pondría en grave riesgo la vida sobre la faz del planeta.

Por su semejanza con las secuelas de las grandes erupciones explosivas se ha establecido un cierto paralelismo entre ambos conceptos, de donde deriva la expresión de invierno volcánico.

Erupciones explosivas del volcán de Yellowstone

A través de los registros dejados por los sedimentos piroclásticos estratificados, se han constatado tres violentas erupciones volcánicas en los últimos 2 millones de años con una frecuencia similar entre ellas. El último episodio ocurrió hace unos 640.000 años, por lo que es posible que nos encontremos inmersos en el tiempo geológico de un nuevo evento, aunque ello no implique que deba tener carácter inminente.

Esta erupción más reciente expulsó mil kilómetros cúbicos de cenizas y materiales piroclásticos, siendo sus consecuencias cataclísmicas sobre América del Norte y afectando al clima y el ecosistema global durante un periodo superior a los 10 años. El descenso brusco de las temperaturas en un promedio de 5ºC fue debido a que las cenizas reflejaron la radiación solar. Se considera este evento causante de una extinción masiva de especies animales y vegetales, de forma especial en Norteamérica.

La magnitud de esta erupción equivaldría a 3.000 veces la del monte Vesubio, en el año 79 de nuestra era, que arrasó las ciudades romanas de Pompeya y Herculano, causando la muerte de 25.000 personas.


Para hacernos una idea de lo que representan 1.000 kilómetros cúbicos de material sólido, imaginemos un enorme campo de futbol de 10 km de largo x 10 km de ancho x 10 km de alto, lleno hasta la bandera.


Qué hace tan peligroso al complejo de Yellowstone

Por lo general, los volcanes se forman en los límites de las placas tectónicas, aunque de forma excepcional, pueden encontrarse sobre un punto caliente (hotspot en inglés).

El punto caliente y la cámara magmática de Yellowstone

Si bien no está plenamente aceptado por la comunidad científica y en cierto modo aún constituyen un misterio, los puntos calientes son fenómenos geológicos sorprendentes. Flujos del magma recóndito perforan y ascienden hasta la litosfera desde la zona limítrofe entre el manto profundo y el núcleo externo de la Tierra, a unos insondables 2.900 kilómetros. Esta corriente de convección se denomina pluma de magma.

La cámara magmática es un gran depósito subterráneo que recoge y almacena las emanaciones de roca fundida ascendente. En determinadas circunstancias, la alta presión a la que se encuentra sometido el magma, fractura las paredes rígidas que lo envuelven y, si consigue vencer la gravedad, busca una salida hacia la superficie generando una erupción volcánica. Cuanto mayor volumen de masa ígnea guarde la caverna, más violento será el fenómeno.

Se ha comprobado que el punto caliente permanece fijo por el interior de la Tierra, mientras que la deriva de la placa continental provoca un lento desplazamiento de la superficie terrestre. Debido a este movimiento imperceptible, cada nueva erupción sucedida en el entorno de Yellowstone tiene una localización diferente a las anteriores. Esto explicaría las sucesivas calderas presentes en el parque nacional.

La caldera de Yellowstone

Una caldera volcánica es una gran depresión que se origina a partir de erupciones volcánicas masivas de tipo explosivo. La violenta expulsión del magma, acumulado durante decenas o centenas de miles de años en la cámara magmática, provoca el colapso o hundimiento del terreno, pudiendo tener unas dimensiones enormes, capaces de hacer desaparecer montañas enteras.

Las calderas, aunque pueda parecer que tienen características semejantes a las de los cráteres y estar igualmente delimitados por un borde rocoso, son estructuras completamente diferentes.

La actual caldera volcánica de Yellowstone mide 85 km x 65 kilómetros y es el resultado de la última gran erupción registrada hace 640.000 años. Se encuentra ubicada en el estado de Wyoming, en el centro del parque nacional.

Pero si sorprenden sus dimensiones, más fascinante resulta el tamaño de la caverna magmática situada bajo la caldera. A finales de 2013, en la reunión anual de la Unión de Geofísicos de EEUU (AGU, por sus siglas en inglés), investigadores de la Universidad de Utah presentaban un estudio que establecía una nueva medición: 90 km de largo x 30 kilómetros de ancho.

En abril de 2015 el mismo equipo universitario descubría un segundo depósito de magma situado justo por debajo del ya conocido y comunicado con éste, en el entorno de los 20 a los 50 kilómetros de profundidad. Hasta ahora se creía que la cantidad de lava que albergaba la cámara magmática podía llenar tres veces el Gran Cañón de Colorado. Las nuevas estimaciones aumentan las reservas de magma hasta once veces más la capacidad del desfiladero. En su conjunto, la roca fundida y semisólida acumulada debajo de la caldera de Yellowstone sería suficiente para henchir la superficie total del mar Caspio, el mayor lago del mundo.

El hallazgo se suscitó al percatarse los científicos de que las emisiones a la atmósfera de enormes cantidades de dióxido de carbono no podían proceder únicamente de la cámara magmática conocida.

¿Signos alarmantes?

En las últimas décadas se ha comprobado que la caldera ha invertido su hundimiento y se observa un progresivo surgimiento de unos 70 centímetros aproximadamente, acompañado de una intensificación de los fenómenos geotérmicos superficiales -géiser, aguas termales, fumarolas, ollas de barro caliente- y un aumento de la actividad sísmica producto del movimiento del magma.


Toba, el supervolcán que puso en riesgo la continuidad del hombre en la Tierra

A lo largo de la historia, el ser humano solo se ha enfrentado en una ocasión a un cataclismo de esta magnitud, cuando la erupción del supervolcán Toba, en la isla de Sumatra, hace unos 74.000 años puso a nuestros antecesores al borde de la desaparición.

La masiva explosión volcánica del Toba supuso una modificación acelerada de las condiciones climáticas, con un descenso brusco de la temperatura media a nivel global de unos 5ºC aproximadamente, con un promedio cercano a los 15ºC en algunas regiones de clima templado. Esta etapa parece coincidir con el periodo conocido por «Edad de Hielo Milenaria».



El cuello de botella de población, resultante de las modificaciones medioambientales, redujo la especie humana a 10.000 mujeres en edad reproductora. Sin embargo, los cálculos más pesimistas sitúan el número de mujeres fértiles entre 100 y 1.000, para una población total de unos pocos miles de habitantes.

Algunos genetistas sugieren la idea de que todos los humanos actuales descendemos de aquellas pocas parejas supervivientes de la catástrofe. Incluso se especula con la posibilidad de que otras especies del género Homo no sobrevivieran a las nuevas condiciones mediombientales, despejando el camino evolutivo del Homo sapiens.

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