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The Big One, el gran terremoto que asolará California

Terremoto de San Francisco de 1906
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Terremoto de San Francisco de 1906

Las ciudades del estado de California se preparan contra reloj para un terremoto de una magnitud superior a 8, con efectos potencialmente devastadores, que según diversos sismólogos puede producirse en cualquier momento.

La falla de San Andrés a su paso por Carrizo Plain
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La falla de San Andrés a su paso por Carrizo Plain

27/ABR/2016

Si preguntamos a los habitantes de San Francisco o de Los Ángeles por un suceso que ocurrirá con toda probabilidad en los próximos años, la mayoría de ellos contestará que The Big One. Los californianos viven bajo esta amenaza permanente y saben que solo es cuestión de tiempo que se origine un gran seísmo de intensidad semejante al terremoto de San Francisco de 1906.

El precedente del terremoto de San Francisco de 1906

El 18 de abril de 1906 un terremoto de una magnitud estimada de 7,8 sacudió la ciudad de San Francisco. La combinación de la intensidad del seísmo con los incendios originados por las roturas en las conducciones de gas, redujeron a cenizas gran parte de la urbe y acabaron con la vida de unas 3.000 personas.

El sismo marcó un antes y un después en el estudio de los mecanismos geológicos que desencadenan estos fenómenos naturales. Pero no sería hasta medio siglo después cuando la tectónica de placas quedaría plenamente aceptada en el ámbito científico. Con la teoría de expansión del fondo oceánico se venía a completar y profundizar la propuesta anterior de deriva continental.


La célebre falla de San Andrés

La falla de San Andrés (1) delimita la zona de colisión de las placas del Pacífico y América del Norte


Lo que conocemos como falla de San Andrés es, realmente, un sistema compuesto por cuatro segmentos principales, además de otras doscientas fallas de carácter menor, pero consideradas potencialmente peligrosas por su ritmo de crecimiento en el tiempo geológico reciente, es decir, los últimos 10.000 años. Esta acumulación de fracturas sobre la corteza terrestre, se debe al encontrarse esta zona situada en el límite de deslizamiento de las grandes placas tectónicas del Pacífico y de América del Norte.

La falla de San Andrés es la más significativa y reconocible, dando nombre a todo el sistema. Recorre el estado de California de norte a sur a lo largo de 1.300 kilómetros, pero la combinación del complejo suma una longitud total de más de 2.400 kilómetros.

Las placas tectónicas del Pacífico y de América del Norte

Las placas tectónicas del Pacífico y de América del Norte son enormes masas de roca sólida de varios kilómetros de grosor, que flotan sobre un estrato de roca fundida -magma- del manto terrestre, de una forma similar a como los iceberg lo hacen sobre el agua del mar. En un proceso que dura millones de años y que está lejos de completarse, se acomodan de forma permanente generando un movimiento lento e imperceptible.

Debido a su deslizamiento horizontal las placas se denominan de tipo transformante. La del Pacífico empuja a la de Norteamérica, pero en su deriva, comprime el terreno a un ritmo de 5 centímetros anuales, generando unas tensiones que fragmentan el suelo y que son una auténtica pesadilla para todo tipo de construcciones e infraestructuras.

El resultado de esta actividad evidencia una llamativa consecuencia. La franja costera de California, que forman parte de la placa del Pacífico y está ubicada al oeste de la falla de San Andrés, se acerca año tras año a San Francisco, situada a su vez en la placa de Norteamérica y en el lado opuesto de la falla.

De la misma manera, el movimiento de la placa del Pacífico, unido a la propia actividad de la falla de San Andrés explica el desplazamiento que originó la formación de la península de Baja California. La península terminará separándose definitivamente del macizo continental, formando una isla y continuando su deriva norte hacia las costas de Alaska.

Actividad sísmica y ciclo de un seísmo

Toda esta actividad geológica hace que el suroeste de California y el noroeste de México se encuentren en una de las zonas sísmicas más activas de la Tierra.

Aunque los temblores son generalizados, normalmente no tienen graves consecuencias, pasando desapercibidos para las personas. Esto se debe a que la continua fricción de los bordes de las placas, libera la tensión acumulada en la parte superior de la corteza terrestre, por las regiones donde ofrecen una menor resistencia.

Por el contrario, donde no existe una liberación gradual de energía, la tensión se va acumulando -normalmente permanece bloqueada por debajo de la superficie -durante decenas o centenas de años, dando finalmente origen a los seísmos más violentos.


Un nuevo terremoto en la Bahía de San Francisco

Sistema de fallas en el entorno de la Bahía de San Francisco


En octubre de 2014, el Boletín de la Sociedad Sismológica de América publicaba un estudio basado en mediciones del deslizamiento de las fallas, que alertaba especialmente sobre cuatro sectores urbanos en el entorno de la Bahía de San Francisco, donde la energía almacenada estaba cerca de alcanzar el intervalo que determina el ciclo de un nuevo seísmo.

Tres de estos sectores son: Hayward, Rodgers Creek y Green Valley. Ninguno de ellos muestra evidencias de que hayan quebrado -liberado la tensión acumulada- en sismos de magnitud superior a 6,7 desde que se tienen registros históricos.

Sin embargo, es el cuarto segmento el que más preocupa a los científicos. El tramo sur de la falla de Hayward registró un sismo de magnitud 6,8 en 1868 y desde entonces no ha dado muestra de actividad sísmica importante. Se calcula que el ciclo de un seísmo en el sistema de San Andrés oscila entre los 140 y 150 años, por lo que ya se encuentra en su límite superior.

A la espera de un fuerte sismo en el área de Los Ángeles

De forma habitual se considera a la falla de San Andrés la mayor amenaza sísmica para Los Ángeles, aunque el trazado más cercano discurra a unos 160 kilómetros de distancia, en el paraje conocido como Carrizo Plain. Diversos estudios apuntan a la posibilidad de que su ruptura ocasione un terremoto de consecuencial muy graves para la segunda ciudad de EE.UU. por número de habitantes.

Con ocasión del terremoto de Whittier Narrows en 1987, de magnitud 5,9 y que ocasionó la muerte de ocho personas y pérdidas por valor de 350 millones de dólares, se descubrió una pequeña falla bajo la ciudad de Los Ángeles desconocida hasta entonces. Denominada Puente Hills, los sismólogos advierten de su mayor peligrosidad relativa para la ciudad californiana.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), estima en 7,5 la magnitud más elevada que puede alcanzar un movimiento tectónico originado en la nueva falla. Sin embargo, la proximidad a Los Ángeles acrecentaría notoriamente la intensidad destructora.

Una simulación por ordenador en la que se proponía una ruptura a lo largo de la falla de Puente Hills de una magnitud de 7,5 daba como resultado la muerte de hasta 18.000 personas, mientras que otras 268.000 resultarían heridas. Muchas infraestructuras quedarían dañadas o destruidas, valorándose las pérdidas económicas en 25.000 millones de dólares. Cientos de miles de personas deberían abandonar sus viviendas por el riesgo de derrumbe, lo que conllevaría, en un primer momento, el colapso de los servicios de emergencia.

No es de extrañar en estas circunstancias, que las autoridades de California soliciten a los ciudadanos que refuercen las medidas de autoprotección, además de disponer de las condiciones necesarias para poder valerse por sí mismos, al menos durante las 72 horas posteriores al desastre. La población debe hacer frente a la interrupción del suministro de electricidad y agua y a los problemas derivados de la precariedad en los servicios de distribución de alimentos y medicinas.

Puente de Golden Gate en San Francisco
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Puente de Golden Gate en San Francisco
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