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Hacia un enfrentamiento con Rusia

Carros de combate y blindados ucranianos destruidos por las fuerzas prorrusas
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Carros de combate y blindados ucranianos destruidos por las fuerzas prorrusas
Vladímir Putin
Vladímir Putin

Los conflictos de Ucrania y Siria han incrementado la tensión entre los países integrantes de la OTAN y una Rusia que busca reeditar su glorioso pasado al frente de la extinta URSS.

Actualizado 01/FEB/2017

La expansión rusa

En los últimos tiempos hemos asistido al renacimiento de la Federación de Rusia después de la crisis que supuso la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991.

Desde el año 2000, los sucesivos gobiernos de Vladímir Putin han ido apostando de forma progresiva por devolver al país su antiguo estatus de potencia mundial, o al menos, en lo que se refiere a la capacidad militar. Especialmente favorecidos por los altos precios de las materias primas, Rusia ha experimentado un rápido incremento del gasto en defensa, que lo ha llevado a situarse como el tercer país del mundo en inversión militar sólo superado por EEUU y China.


Proveedores mundiales de armameto
Según la clasificación del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), Rusia es el segundo proveedor de armas a nivel mundial en el periodo 2011-2015, con un 25% de las ventas totales, mientras que EEUU se mantiene en cabeza con un 33%. China ocupa la tercera posición con el 5,9%. La lista de los diez países más vendedores se completa con: Francia, Alemania, Reino Unido, España, Italia, Ucrania y Países Bajos.

Sin embargo, en el plano económico y social el avance hacia un estado moderno se está produciendo con mucha mayor lentitud, arrastrando los efectos de una economía poco desarrollada, aislada y de planificación centralizada, heredera de los últimos vestigios de la Unión Soviética.

El producto interior bruto (PIB) a precios nominales -la suma de todos los bienes y servicios finales producidos por un país en un año-, sitúa a la Federación de Rusia en el puesto número doce del mundo; prácticamente igual que Australia o España.

La conclusión más evidente es el enorme esfuerzo presupuestario que realiza Rusia para dotar y mantener su ejército. Incluso en el contexto actual de crisis económica, provocada por la bajada del precio de las materias primas y agravada por las sanciones impuestas por EEUU y la Unión Europea a raíz de la anexión de Crimea, los fondos para defensa se mantienen estables.

Pero, además de la inversión militar, la política expansionista del Kremlin se apoya sobre otras tres realidades: la pérdida progresiva del liderazgo estadounidense, la determinación que manifiesta Vladímir Putin y la brillante política exterior que realiza desde 2004 el Ministro de Relaciones Exteriores Serguéi Lavrov.

Anexión rusa de Abjasia y Osetia del Sur

En noviembre de 2014 y febrero de 2015, Rusia oficializaba la anexión de Abjasia y Osetia del Sur, dos territorios de mayoría rusa, segregados de Georgia por la fuerza de las armas años atrás, después de unos terribles enfrentamientos fratricidas con miles de fallecidos, actos de violencia indiscriminada contra la población civil y episodios de limpieza étnica.

Transdniéster

Parecido escenario lo encontramos en Transdniéster, una demarcación separatista de la República de Moldavia, que en marzo de 2014 solicitaba su integración en la Federación, aunque Rusia ya ejerciese de facto el control sobre la región desde la corta guerra librada en 1990, apoyando su dominio en las bases del ejército desplegadas en la región desde tiempos de la Unión Soviética.

República Kirguisa

Desde el año 2001 Estados Unidos contaba con una importante base aérea (conocida oficialmente como 'Centro de Tránsito de Manas') en este país de 198.500 km2 de superficie y cerca de seis millones de habitantes.

Las autoridades de Kirguistán ordenaron a EEUU el cierre de las dependencias militares para 2014, debido a las presiones ejercidas por Pekín y a la promesa del Kremlin de ayuda financiera.

La instalación llegó a albergar a 1.600 soldados de la OTAN en tareas de apoyo a las fuerzas de la coalición que luchaban en Afganistán y era la única base militar estadounidense en la estratégica región de Asia Central. Su pérdida supuso una merma considerable de capacidad de influencia en un área dominada por Rusia y fronteriza con China.

La base aérea pasó a manos de Moscú después de la salida de las tropas americanas. Un acuerdo firmado en enero de 2017 entre la República Kirguisa y la Federación de Rusia ratifica esta decisión, al tiempo que otorga al ejército ruso el derecho a utilizar otras instalaciones y campos de entrenamiento militar repartidos por toda la geografía kirguizia.

El tratado estará vigente por 15 años y será prorrogable automáticamente durante otros cinco años de mutuo acuerdo.

La crisis de Ucrania

El 20 de noviembre de 2013 el Gobierno de Ucrania suspende por sorpresa los trabajos previos a la firma del Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la Unión Europea, largamente esperado por una parte importante de la población. Las presiones de Putin al Gobierno ucraniano habían dado resultado. De inmediato, colectivos de estudiantes se manifiestan en contra de esta decisión en la Plaza de la Independencia de Kiev, en ucraniano Maidán. Por extensión, a la revuelta proeuropea se la conoce por el término de Euromaidán.

Con el paso de los días se van uniendo a la concentración numerosos grupos y colectivos opositores, que a las primeras demandas europeístas suman su malestar con la situación social y económica del país, las carencias democráticas y el rechazo a la corrupción y el enriquecimiento ilícito de las élites gobernantes.

El 22 de febrero de 2014 el presidente ucraniano elegido en las urnas, el prorruso Víctor Yanukóvich es destituido por la Rada Suprema, dos días después de los sangrientos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, desarrollados en la Plaza de Maidán, que causaron un centenar de muertos.

En los disturbios francotiradores sin identificar disparan al mismo tiempo contra los manifestantes y las fuerzas del orden, en un episodio que, a pesar del tiempo trascurrido, todavía no está esclarecido, persistiendo la duda de la autoría de la masacre y del objetivo que se buscaba con esta acción.

La guerra civil de Ucrania

Desde el comienzo de los enfrentamientos en abril de 2014 en el este de Ucrania, principalmente en las provincias autoproclamadas independientes de Donetsk y Lugansk, se han registrado cerca de 10.000 muertos, incluyendo 2.000 civiles, y más de 22.000 heridos, además de un millón de desplazados. Milicias armadas y tropas regulares del Gobierno de Kiev se enfrentan a rebeldes prorrusos, apoyados por instructores y voluntarios llegados de diversas repúblicas de la Federación y sostenidos con material bélico de fabricación rusa.

La frágil tregua entre las partes en conflicto resultado de los acuerdos de Minsk de 2015, no ha impedido que las hostilidades permanezcan abiertas, aunque se mantengan con un perfil bajo. Sin embargo, sólo es cuestión de tiempo que esta guerra, desaparecida de los medios de comunicación, vuelva a proporcionarnos nuevos episodios de gran violencia.


Crimea
En el siglo XVIII, en tiempos de la emperatriz Catalina II, llamada la Grande, Rusia anexiona el territorio de Crimea después de una guerra contra el Imperio Otomano.
Al término de la Segunda Guerra Mundial las limpiezas étnicas ordenadas por Joseph Stalin trasladan a gran parte de la población autóctona de Crimea. Los habitantes de origen tártaro son deportados en condiciones durísimas a zonas remotas de Siberia por su supuesta colaboración con las tropas alemanas. Los rusos ocupan su lugar.

En febrero de 1954 el Sóviet Supremo de la URSS -órgano legislativo bicameral- acuerda la cesión e integración de Crimea en la República Socialista Soviética de Ucrania, una de las 15 repúblicas que conformaron la Unión Soviética hasta su disolución en diciembre de 1991.

La minoría de origen ruso, que representa el 18% de los 46 millones de ucranianos se concentra, principalmente, además de en Crimea, en el este del país. En estas zonas la destitución de Yanukóvich es interpretada como un golpe de estado, rechazando al nuevo gobierno interino.

Tropas rusas ocupan la península de Crimea donde se encuentra la ciudad de Sebastopol, base de la Flota rusa del Mar Negro. El 16 de marzo de 2014 se realiza en Crimea y Sebastopol un referéndum de secesión que consigue un apoyo cercano al 97% de los votos. Acto seguido el presidente Vladímir Putin firma con los líderes de los dos enclaves el tratado bilateral de integración en la Federación de Rusia.

El puente que integrará a Crimea en Rusia de forma definitiva

Rusia construye a marchas forzadas un puente de 19 kilómetros de longitud sobre las aguas del estrecho de Kerch, para conectar el sur de Rusia continental con la península de Crimea. La estructura cuenta con dos plataformas diferenciadas, una ferroviaria y otra para el tráfico rodado y está prevista su finalización en 2018.

Cuando el puente sea inaugurado será el mayor de su clase construido en Europa. Vladimir Putin ha calificado el proyecto de misión histórica, por su grado de dificultad técnica y elevado coste. La inversión se estima en más de 3.500 millones de euros, aproximadamente la mitad del presupuesto anual ruso destinado a infraestructuras.

Siria y la importancia geoestratégica para las Fuerzas Armadas rusas

La decidida implicación del presidente Putin queda una vez más puesta de manifiesto en la guerra civil siria. Una de las pocas certezas que había al inicio de este conflicto, es que Rusia haría todo lo posible para mantener al régimen siro aliado, frente a las fuerzas rebeldes internas o a la injerencia externa.

Para Rusia la caída del presidente Bashar al Assad significaba perder la base logística del puerto sirio de Tartus, que opera desde 1971 y es el único punto de aprovisionamiento de que dispone su armada en el mar Mediterráneo.

Rusia necesitaba concebir una estrategia que aunara la diplomacia y la firmeza militar para mantener su posición en el país. En una hábil maniobra táctica, desacreditaba por falsas las informaciones que acusaban al gobierno sirio de utilizar armamento químico contra los insurgentes. La confirmación del empleo de agentes tóxicos habría forzado la intervención de la OTAN, avalada por Naciones Unidas y amparada en la comisión de "crímenes de lesa humanidad".

El Pentágono se quedaba sin argumentos que justificasen una operación militar de gran calado y perdía definitivamente la iniciativa en favor del Kremlin, que trabajaba en un acuerdo con el Irán chiita, apoyado de forma indirecta por China.

Rusia se encargaría de proporcionar apoyo operativo y material a Assad, evitando desplegar tropas terrestres sobre el frente de batalla. Por su parte, Irán aportaba unos 15.000 soldados propios y reclutaba a otros 55.000 mercenarios chiitas procedentes de la milicia libanesa Hezbolá, de Irak o Afganistán, para completar a los 50.000 efectivos del ejército regular sirio.


Bashar al Assad pertenece a una rama del islam chiita denominada alauita. A pesar de representar solamente el 10% de la población de Siria antes del comienzo de la guerra, con apenas dos millones de personas, los alauitas detentan los principales centros de poder desde los años 70 del siglo XX.


La participación de cazas y bombarderos tácticos rusos maniobrando en apoyo a las tropas de tierra chiitas se ha demostrado la estrategia adecuada. En diciembre de 2016 la toma de la ciudad de Alepo por los leales a Assad se considera su mayor victoria de en los seis años que dura la guerra civil.

La principal base aérea que utilizan los aviones rusos es Hmeeymim, situada en la ciudad de Latakia, en la costa norte de Siria. Las operaciones aéreas se extendieron a una segunda plataforma en Shayrat, dotada de 45 hangares fortificados. Desde esta posición se obtiene un control más efectivo del territorio sirio.

Una prueba del desafío de Moscú a Occidente y a otros gobiernos de la región es la instalación de sistemas de misiles S-400, los más modernos y eficaces de su ejército. Aseguran la defensa contra todo tipo de aviones de combate y en sus distintas configuraciones están capacitados para neutralizar misiles balísticos y de crucero. Sus prestaciones son tan elevadas que están muy por encima del potencial operativo de las distintas facciones combatientes en Siria.

La guerra civil siria se ha demostrado un magnífico campo de pruebas para los nuevos sistemas de armas desarrollados por la industria militar rusa. Las Fuerzas Armadas planifican la construcción de una gran base en suelo sirio que incluya componentes de tierra, mar y aire.

Putin ha decidido quedarse en Siria y extender sus tentáculos a Oriente Medio y el Mediterráneo.

El presidente Bashar al Assad visita a sus tropas en el frente
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El presidente Bashar al Assad visita a sus tropas en el frente
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